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¿Qué hace falta para alcanzar el reino de los cielos y conseguir la vida eterna?

03/02/2011

Pocas personas hay más cualificadas que Jesús para contestar esta pregunta.  Por eso se dirigían a él para conseguir respuestas.  Lo curioso es que los requisitos no siempre eran los mismos.

Por ejemplo, a un doctor de la ley le respondió que bastaba con amar a Dios y al prójimo como a uno mismo:

25 Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?».

26 Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».

27 El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo».

28 «Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida».

Lucas 10:25-28

pero a un hombre importante le dijo que, además de observar los mandamientos, debía despojarse de todo lo que tenía y seguirle

18 Un hombre importante le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?».

19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.

20 Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre».

21 El hombre le respondió: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud».

22 Al oírlo, Jesús le dijo: «Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme».

Lucas 18:18-22

A unos judíos les reveló otro requisito:  también hay que comer su carne y beber su sangre para vivir eternamente

53 Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».

Juan 6:53-58

y, además, hay que ser como niños

14 Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.

15 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Lucas 10:14-15

2 Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos

3 y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.

4 Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.

Mateo 18:2-4

y, tal y como le dijo a Nicodemo, también hay que nacer del agua y del espíritu

3 Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»

4 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?».

5 Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

6 Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu.

7 No te extrañes de que te haya dicho: «Ustedes tienen que renacer de lo alto».

Juan 3:3-7

y creer en Jesús

14 De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,

15 para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

16 Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.

17 Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

18 El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Juan 3:14-18

Hablando frente a una multitud afirmó que también había que observar escrupulosamente la ley mosaica

17 No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

18 Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Mateo 5:17-20

¿Basta con amar a Dios y al prójimo como a uno mismo?  ¿hay que nacer del agua y del espíritu también? ¿hay que observar obligatoriamente la ley mosaica?  Jesús no da nunca una respuesta completa y clara.  Los requisitos para alcanzar el reino de los cielos y conseguir la vida eterna varían según quién y cuando le pregunten.

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