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La profecía de Jeremías

24/01/2011

Mateo, en su empeño en demostrar que Jesús es el Mesías anunciado por los profetas del AT, señala cuando Jesús cumple una de ellas.  Así lo hace, por ejemplo, cuando relata la muerte de Judas:


9 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas.

10 Con el dinero se compró el «Campo del alfarero», como el Señor me lo había ordenado.

Mateo 27:9-10

El problema es que esa profecía no aparece en Jeremías. Zacarías habla de 30 monedas de plata que recibió como pago de su labor, pero no habla de ningún campo del alfarero.  El que este texto sea una profecía sobre el futuro Mesías es discutible y discutido:  los cristianos lo consideran profético pero los judíos no.

4 Así habla el Señor, mi Dios: Apacienta las ovejas destinadas al matadero,

5 aquellas que sus compradores matan impunemente, mientras los vendedores dicen: «¡Bendito sea el Señor, ya soy rico!», y los pastores no se compadecen de ellas.

6 No, ya no tendré compasión de los habitantes del país –oráculo del Señor– y entregaré a cada uno en manos de su vecino y en manos de su rey; ellos aplastarán el país, y yo no los libraré de sus manos.

7 Entonces apacenté las ovejas destinadas al matadero por los traficantes de ovejas. Tomé dos bastones: a uno lo llamé «Favor» y al otro «Vínculo». Me puse a apacentar las ovejas,

8 e hice desaparecer a los tres pastores en un mes. Pero yo perdí la paciencia con ellas, y ellas también se hastiaron de mí.

9 Yo dije: «¡No las apacentaré más! ¡La que quiera morir, que muera! ¡La que quiera desaparecer, que desaparezca! ¡Y las que queden, que se devoren entre sí!».

10 Después tomé mi bastón «Favor», y lo quebré para romper mi pacto, el que yo había establecido con todos los pueblos.

11 El pacto quedó roto ese día, y los traficantes de ovejas que me observaban reconocieron que esa era una palabra del Señor.

12 Yo les dije: «Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo». Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.

13 Pero el Señor me dijo: «¡Echa al Tesoro ese lindo precio en que he sido valuado por ellos!». Yo tomé los treinta siclos de plata y los eché en el Tesoro de la Casa del Señor.

14 Después quebré mi segundo bastón «Vínculo», para romper la fraternidad entre Judá e Israel.

15 El Señor me dijo: Toma ahora la mochila de un pastor insensato.

16 Porque yo voy a suscitar en el país un pastor que no se preocupará de la oveja perdida, ni buscará a la extraviada, ni curará a la herida, ni alimentará a la sana, sino que comerá la carne de las más gordas y les arrancará hasta las pezuñas.

17 ¡Pobre del pastor inútil que abandona el rebaño! ¡La espada caiga sobre su brazo y sobre su ojo derecho! ¡Que su brazo se seque por completo y que su ojo derecho se apague totalmente!

Zacarías 11:3-17

Jeremías habla de la compra de un campo pero ¿estamos ante una profecía mesiánica?

6 Jeremías dijo: «La palabra del Señor me llegó en estos términos:

7 Janamel, hijo de tu tío Salúm, viene hacia ti para decirte: Compra mi campo que está en Anatot, porque a ti te corresponde adquirirlo, en virtud del derecho de rescate».

8 Janamel, el hijo de mi tío, vino a verme en el patio de la guardia, según la palabra del Señor, y me dijo: «Cómprame mi campo que está en Anatot, en el país de Benjamín, porque tú tienes el derecho de adquisición y de rescate: cómpramelo». Yo comprendí que esa era la palabra del Señor ;

9 compré a Janamel, el hijo de mi tío, el campo que está en Anatot, y le pesé la plata: diecisiete siclos de plata.

Jeremías 32:6-9

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